La Audiencia de Barcelona ha juzgado a los agentes Mónica F., Alberto F. y Juan D., para quienes la fiscalía pide penas de hasta cuatro años y medio de prisión por detener ilegalmente y pegar a José Antonio M., quien llegó a estar 24 horas en comisaría acusado de atentado a la autoridad, a raíz de una pelea ocurrida en la sala 'Bikini' en junio de 2006 cuando los agentes estaban fuera servicio.
El ministerio público pide también penas de multa para José Antonio M. por pegar a los dos policías en la discoteca, pero ha retirado los cargos contra su amigo Pedro S., al que inicialmente acusaba de provocar el incidente con los mossos al tocar las nalgas a una de los agentes, tras constatar que ésta puso la denuncia por abuso sexual meses después, cuando ya estaba imputada.
Este presunto caso de abuso policial fue uno de los que motivó que el Departamento de Interior instalara en febrero de 2007 cámaras ocultas en la comisaría de Les Corts, lo que permitió descubrir otros episodios de malos tratos a detenidos precisamente en la sala de cacheos, donde José Antonio M. afirma que fue golpeado.
Según la versión expuesta por los dos amigos, estibadores del puerto, los agentes masculinos se enfrentaron a ellos en la pista de baile de 'Bikini' para recriminarles que hubieran manoseado a su compañera, sin identificarse en ningún momento como policías mientras estuvieron en el interior de la discoteca.
José Antonio M. ha admitido que, en ese enfrentamiento, agarró por el cuello a uno de los agentes, que acabó cayendo al suelo, lo que motivó la intervención de los vigilantes de seguridad, de manera que el altercado se trasladó a la calle.
A las puertas de la discoteca, según su versión, los mossos se identificaron como tales y, tras varias advertencias y hasta amenazas de muerte, pidieron refuerzos y ordenaron la detención de José Antonio M., al que, una vez en comisaría, golpearon por todo el cuerpo mientras elaboraban un atestado policial donde le acusaban de atentado a la autoridad.
La paliza ocurrió bajo la mirada impasible de otros cinco agentes, ha añadido José Antonio M., que ha insistido en que sintió humillación, impotencia y "mucho miedo", especialmente cuando uno de los policías le advirtió de que iría a su casa y violaría a su mujer porque él también "era de un barrio chungo".
Todos a una, los tres agentes imputados han negado haber puesto la mano encima a José Antonio M. y han explicado que en el interior de la discoteca éste les agredió con "suma violencia", incluso después de que ellos sacaran sus placas y se identificaran como agentes de la autoridad.
Con una actitud más correcta que espontánea y un discurso trufado de jerga policial, los agentes han sugerido que el detenido podría estar bajo los efectos del alcohol o las drogas y han atribuido las lesiones que presentaba al salir de comisaría a la violencia que le movía al agredirlos. "Los únicos que sufrimos la agresión fuimos nosotros dos. Desconozco si en esa lesión tan violenta (José Antonio M.) se lesionó", ha remarcado Alberto F.
Las prueba forenses han dado sustento a la versión del detenido, ya que los médicos concluyen que las heridas que éste presentaba eran compatibles con la agresión que él narra y que el hematoma en la frente que tenía Alberto F. puede obedecer al cabezazo que José Antonio M. dice que recibió en comisaría. Asimismo, la explicación de los acusados de que el detenido se comportaba muy violentamente no ha sido corroborada por los mossos que lo llevaron a comisaría, quienes han explicado que José Antonio M. estaba alterado y nervioso, igual que los policías imputados, pero no fuera de lo normal.
Ni los agentes procesados ni los que han declarado como testigos han sabido explicar los motivos por los que José Antonio M. fue puesto en libertad con cargos, sin pasar a disposición judicial, tras pasar en comisaría 24 horas, lo que ha suscitado incluso el comentario de la presidenta del tribunal: "resulta sorprendente", ha dicho.