La temporada más fructífera del atún, que en el océano Índico comienza en agosto, toca a su fin. Casi la totalidad de la flota atunera vasca ha abandonado ya las aguas internacionales más próximas a la costa de Somalia, e incluso la plataforma de las islas Seychelles -las áreas de máximo riesgo de sufrir un ataque pirata-, para enfilar la proa de sus buques hacia el Este, siguiendo la ruta migratoria de los cardúmenes de pescado que les llevará a navegar hasta las islas Chagos. «Todavía nos mantenemos por aquí unas cuatro embarcaciones, pero ya nos vamos porque no hay más atunes que rascar en esta zona. Estos últimos días, a lo sumo, estamos levantando sólo entre diez y quince toneladas en las largadas. Se acabó la campaña buena», señaló a EL CORREO el patrón de un atunero vasco. El archipiélago de Chagos, perteneciente a territorio británico, se encuentra a medio camino entre el continente africano e Indonesia por lo que, a partir de ahora, los buques proseguirán la pesquería muy alejados del acoso al que han estado sometidos durante los últimos meses por las bandas de piratas. Las familias respirarán aliviadas.A partir de finales de agosto, cuando remitió el monzón, los bandidos comenzaron a adentrarse cada vez más con sus barcazas hasta las aguas en las que les está permitido faenar a los pesqueros vascos -más allá de las 200 millas-. En todo este tiempo, los piratas somalíes han protagonizado intentos de ataques incluso a más de 900 millas de la costa africana. Cada vez aumentan más su radio de acción gracias a que disponen de barcos nodriza. «Ya no estamos seguros en ningún sitio», aseguran los arrantzales. El último atunero que persiguieron los piratas, durante casi media hora, fue el 'Txori Gorri' de la empresa Inpesca, de Bermeo. El suceso se registró pocas jornadas después de recibir la buena noticia de la liberación del 'Alakrana', tras 47 días de cautiverio a manos de piratas somalíes. «Nos topamos con ellos por todas partes. Hace poco, aunque se encontraban a unas 150 millas de nuestra posición, avistamos a unos piratas por babor y a otros por estribor, al mismo tiempo. Al día siguiente, vimos a otro esquife por popa», recuerdan desde otro pesquero bermeano. «Esto está infestado. Seguimos rodeados», alertaron, horas después tripulantes de la misma nave. «Estamos más tranquilos» Ahora, al poner agua de por medio al peligro, las armadoras propietarias del grueso de la flota atunera que faena en las aguas más peligrosas del planeta han decidido reducir, en algunos casos a la mitad, el número de vigilantes privados que en un principio acordaron embarcar en sus pesqueros para garantizar la seguridad de sus trabajadores. La mayoría de los ocho buques que, aunque vascos, enarbolan bandera extranjera -'Artza', 'Demiku', 'Erroxape', 'Intertuna I', 'Intertuna II', 'Intertuna III', 'Txori Aundi' y 'Xixili'- han pasado de llevar cuatro a tres ex militares británicos de élite para protegerse. Los de pabellón nacional -'Alakrana', 'Albacan', 'Albacora IV', 'Albatun II', 'Campolibre Alai', Elai Alai', 'Felipe Ruano', 'Izurdia', 'Playa de Anzoras', 'Playa de Aritzatxu', 'Playa de Bakio', 'Txori Argi', 'Txori Toki' y Txori Gorri'- también han reducido el número de agentes embarcados en un principio, en algunos casos de cuatro a dos. «Durante los próximos dos o tres meses los barcos permanecerán muy alejados de la zona de riesgo por lo que el temor a nuevos ataques también va a disminuir notablemente entre las tripulaciones. No debemos bajar la guardia, pero consideramos que durante esta época se puede prescindir de algún agente y así reducir los altos costes que hay que pagar por sus servicios», apuntaron desde una compañía asociada a la Organización de Productores de Grandes Atuneros, Opagac. En este sentido, el director gerente de esta patronal, Julio Morón, aseguró que, desde que los pesqueros han incorporado seguridad privada a bordo, «navegan bastante más tranquilos». Los arrantzales también corroboran este punto. «Nos daba miedo que su presencia trastocara la convivencia en el barco, pero nos arreglamos fenomenal. Nos han enseñado a tener en cuenta algunas medidas de seguridad, como no salir a cubierta por las noches porque automáticamente nos convertimos en su blanco y nos pueden disparar», explicaron desde el atunero 'Izurdia', que navega en compañía de cuatro vigilantes adiestrados en empresas de seguridad estatales. Nuevo curso Arrantzales del pesquero 'Demiku', en el que hacen guardia soldados de fortuna británicos, también han mostrado su satisfacción por llevar protección a bordo. «No hay color. Ahora nos sentimos bastante más seguros que antes. Se ve que son profesionales y el trato que tienen con nosotros siempre es muy correcto. Encima, practicamos idiomas», bromean. El último barco que zarpó con dos hombres armados a bordo fue el 'Alakrana', después de someterse a una profunda puesta a punto por los desperfectos que provocaron los piratas durante su estancia a bordo. Las familias también se sienten algo más aliviadas. «El peligro continúa ya que los piratas siguen al acecho, pero por lo menos ahora nuestros hombres no serán un blanco tan fácil», explicaron varios allegados de arrantzales que faenan en la zona conflictiva.Los vigilantes privados que las armadoras han incorporado a las tripulaciones de los atuneros de bandera española cuentan con la formación necesaria para manejar metralletas del calibre 20. Los ministerios de Interior y Defensa autorizaron a finales del mes pasado el uso de esas armas a los buques que faenan frente a la costa de Somalia tras mantener su negativa a embarcar infantes de la Armada, al estilo de la flota francesa. Desde que el Gobierno de Zapatero decretara la modificación de la Ley de Seguridad Privada, las compañías dedicadas a prestar este tipo de servicios emprendieron una carrera para formar al mayor número de vigilantes posible. Mañana mismo, una de esas empresas encargadas de entrenar a personal de seguridad privada iniciará un nuevo curso de protección marítima, el cuarto en el plazo de un mes, con el que otro grupo de hombres aspiran a convertirse en el relevo de quienes hace apenas 15 días iniciaron su aventura en aguas del Índico a bordo de los atuneros. Estos cursillos exprés, que han sido muy criticados por algunas empresas de seguridad extranjeras al considerarlos insuficientes para hacer frente a la piratería en el Índico, tienen una duración de entre tres y seis días en los que se imparten clases de cartografía y navegación, supervivencia en la mar, combate en el agua, defensa personal y rescate acuático en aguas confinadas, entre otras materias prácticas y teóricas. 
[www.elcorreodigital.com] de Seguridad,Convenio,Seguridad Privada,sucesos,noticias,foro de vigilantes,videos Youtube,etc.. Este blog esta creado para expresar opiniones sobre el trabajo de Vigilante de Seguridad,de empresas que he estado o hemos estado,de sus cosas buenas y como en todos los trabajos, las cosas malas,que hoy por hoy existen muchas.Es un mundo diferente en el que hay que saber moverse y sobretodo aprender a moverse,y mas aún si hace poco que se ha entrado en él.Mucha suerte a tod@s