Las investigaciones puestas en marcha por la jueza María del Pilar de Lara Cifuentes revelaron que el Queens era la sede central de la presunta mafia de los clubes de alterne que controlaba la noche en Lugo, a las mujeres y todo apunta que también a agentes de cuerpos y fuerzas de seguridad. «Era, salvando las distancias, como el Cotton Club», explicó ayer un agente que conoce algunos pormenores de la trama de los burdeles.La vigilancia del establecimiento se lleva a rajatabla. Según algunas fuentes, no solo participan patrullas de la Guardia Civil sino también del Cuerpo Nacional de Policía. La Benemérita, de acuerdo con diversas informaciones, incluso desvía a esta función agentes que tiene asignados a cuarteles de la provincia que se encuentran cerrados por las noches.Lo que intentan evitar los vigilantes del establecimiento es que éste sea quemado por oscuros intereses, tal como sucedió en su momento con el Eros. «El local realmente no tiene ningún tipo de interés. Lo que si vale es el solar que ocupa», explicó ayer una persona que recordó que José Manuel García Adán, nada tenía que ver con la posesión del terreno. Éste figura, según diversas fuentes, a nombre de una persona que fue detenida en su momento y que quedó en libertad con cargos tras prestar declaración. Incluso la vigilancia afecta al solar, expresaron algunas fuentes.Normalidad en los demásDespués de que ardiese el Eros y el Queens esté bajo control, todo parecía normal en el entorno de los otros dos clubes que se encuentran clausurados por orden judicial. Se trata del Colina, de Robra y el Volvoreta, de la calle Illas Cíes, en la capital lucense. Esta normalidad no quiere decir que ambos establecimientos no fuesen objeto de robos y violación de los precintos en los meses siguientes al cierre. De hecho, la Guardia Civil tuvo que hacer rondas de vigilancia para controlar el club de alterne que se encuentra a orillas de la N-VI en Outeiro de Rei. En el Volvoreta, en su momento, entraron personas desconocidas y se llevaron botellas de licor y, posiblemente, otro material. Los dos locales se están deteriorando por falta de atención, indicaron diversas fuentes.Mientras tanto, la policía no dio por cerrada la investigación relacionada con el incendio que hace una semana consumió a plena luz del día buena parte de las instalaciones del club Eros de Garabolos. A mayores de saber que el fuego se inició por lo menos en tres puntos diferentes, porque así lo corroboraron los bomberos, la investigación no aportó hasta el momento, al menos que se conozca públicamente, datos nuevos que permitan tener pistas del autor o autores.
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