Los dos etarras que el pasado 28 de julio colocaron la furgoneta bomba en la parte posterior de la Comandancia de Burgos se mantuvieron siempre de espaldas a las cámaras de seguridad del acuartelamiento. Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, este hecho demuestra que el atentado había sido preparado minuciosamente. La banda contó, además, con la ventaja de saber que las Fuerzas de Seguridad estaban buscando una Mercedes Vito verde –el color original del vehículo robado en abril en Francia–, gracias a que esta información operativa la había publicado un medio de comunicación. La pintaron de blanco al tiempo que le colocaban unas placas de matrícula con los mismos números y letras que las de una furgoneta del mismo modelo y color, cuyo propietario es un frutero que vive en la localidad burgalesa de Santo Domingo de Silos.Los autores del atentado podrían pertenecer a una célula «legal» itinerante, integrada por etarras no fichados, que habría sustituido al «comando Elurra», desarticulado por la Guardia Civil, que era el que se dedicaba a los atentados con furgonetas bomba. Lo consiguieron en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas; fallaron en el intento contra un conocido complejo turístico de Castellón, y tenían planeada una acción criminal similar en el complejo Azca de Madrid.
Por otra parte, los investigadores, a falta de las últimas pesquisas, creen que el intento de robo de una Mercedes Vito en Valencia podría ser obra de delincuentes comunes sin ninguna conexión con ETA.
Bombas lapa más potentes
La colocación de las bombas lapa dentro de la estructura inferior de los automóviles permite que puedan pasar inadvertidas al examen que los amenazados por ETA suelen realizar antes de iniciar la marcha. Los tres últimos artefactos de este tipo, que han costado la vida a tres agentes de las Fuerzas de Seguridad, se hallaban alojados en esa estructura y, al no tener que estar sujetos por imanes, tenían una mayor carga explosiva.
FUENTE: LARAZON.ES