La colaboración de los vigilantes de seguridad fue clave para que la Policía Local de Valencia arrestara la noche del lunes a cinco menores en una rotonda cercana a Alboraya. En torno a la medianoche, un grupo de adolescentes de entre 16 y 17 años prendieron fuego a una moto en una zona de huerta de la avenida Hermanos Machado de Valencia, junto a San Miguel de los Reyes. Muy cerca, en la cochera de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana situada en la misma vía, una vigilante del turno de noche escuchó risas y decidió observar por las cámaras de seguridad del edificio y averiguar lo que estaba pasando. Lo que vio esta trabajadora de FGV fue a un grupo de adolescentes, armados con mecheros y material inflamable, que se acercaban a una moto Vespino y le prendían fuego. La encargada de la vigilancia de la cochera llamó a la policía y siguió observando la evolución de la gamberrada de estos menores, que salieron corriendo después de un rato. Los agentes municipales se personaron en la cochera de FGV y tomaron nota del aspecto de los autores del incendio. «Mi compañera del turno de noche dio una descripción a la policía. En ese momento no se podían ver las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad porque las tiene que sacar el encargado» , comentó el vigilante que ocupaba ayer la caseta de control. «De momento, las grabaciones están ahí. Si es necesario se sacarán y se entregarán a la policía», aseguró. Los agentes peinaron la zona para localizar a los causantes del fuego, que fueron interceptados poco después en una rotonda próxima a Alboraya. En el momento de su detención llevaban encima cinco mecheros y material inflamable. La gamberrada de estos jóvenes acabó cuando sus familias se presentaron en las dependencias policiales para hacerse cargo de ellos. Quedaron en libertad y a cargo de sus progenitores, aunque los hechos se pusieron en conocimiento de la Fiscalía de Menores, que estudiará las medidas a tomar y la correspondiente sanción que se les debe aplicar. El pasado 12 de agosto otra pandilla de jóvenes vándalos aprovechó la noche y las vacaciones de verano para perpetrar sus fechorías en un instituto de Vila-real. Cinco menores de edad se colaron en el centro por una ventana y destrozaron el mobiliario que encontraron a su paso. También tuvieron tiempo de quemar algunos libros. Dos meses antes, cuatro niños de entre 9 y 12 años fueron detenidos por un incendio que arrasó 12 hectáreas en la montaña de Santa Anna de Gandia. Los expertos hallaron cuatro focos diferentes. En aquel momento, el padre de uno de los detenidos disculpó a su hijo diciendo: «Son niños, poco podemos hacer», según aseguró Manolo Rufat, alcalde del barrio.FUENTE: lasprovincias.es