Estos fenómenos quedan en un segundo plano del trabajo diario de los vigilantes de seguridad contratados por TMB, que se limitan a expulsarlos de la red del Metro e informarles de que incumplen el reglamento.
En cambio, en las líneas de tren de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) les multan, explicó la compañía. Los intérpretes, normalmente de origen rumano, se organizan en clanes familiares.
Suelen tocar en las estaciones con más afluencia de gente y donde pueden hacer trasbordo con más facilidad. Además, acostumbran a tocar fuera de las horas puntas para moverse bien y no molestar a los usuarios.
No suelen actuar con violencia, ni siquiera entre ellos, aunque cuando los expulsan del Metro vuelven a entrar, admitió a Europa Press una pareja de rumanos desempleada que se gana la vida tocando en paradas céntricas. Afirmó que pagan el billete, una fórmula que utilizan para "viajar sin problemas", según las compañías de transporte.
Desde 2001, TMB y la Asociación de Músicos de la Calle y el Metro de Barcelona (Amuc BCN) trabajan con la colaboración del Distrito de Ciutat Vella para regular los músicos en puntos señalizados de las estaciones. Más de 600 formaciones que deben ir acreditadas están registradas para actuar en los 32 puntos disponibles.Fuente: LAVANGUARDIA.ES