El machismo es el conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas vejatorias u ofensivas llevadas a cabo en pro del mantenimiento de ordenes sociales en que las mujeres u otros grupos sociales percibidos como más débiles son sometidas o discriminadas. Se considera el machismo como causante principal de comportamientos heterosexistas u homofóbicos. Esta conducta permea distintos niveles de la sociedad desde la niñez temprana hasta la adultez con iniciaciones de fraternidades y otras presiones de los llamados grupos paritarios.
El machismo engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas tradicionalmente como heterosexualmente masculinas y discriminatorias contra las mujeres. Algunos críticos consideran también machismo la discriminación contra hombres cuyo comportamiento, por ejemplo por tener una preferencia sexual homosexual, no es adecuadamente "masculino" a los ojos de la persona machista. En todos los casos, la conducta preponderantemente masculina es la dominante.1
También existe una rica tradición literaria que prolifera la imagen machista mediante el desdén o maltrato de las mujeres como en las diversas obras del tema de Don Juan Tenorio.
El sector no sólo crece. También se moderniza. Cada vez son más las mujeres que se ponen el uniforme y se convierten en el símbolo de la mano dura y la sangre fría. Si se tercia, claro. «En muchos lugares las prefieren a ellas porque dan una mejor sensación de cara al público», explican distintos profesionales.
Otros responsables de firmas de seguridad locales no lo tienen tan claro. Uno de ellos recuerda que la mayoría de los empresarios cree que un guarda jurado debe ser «como un armario, alto, fuerte, serio... y por supuesto hombre. Es difícil cambiar el 'chip'». Pero algunos ya lo han hecho. Un apunte: según varios vigilantes preguntados, las mujeres tienen «más sangre fría» al actuar ante una situación límite.
En este mercado floreciente se demanda mano de obra. Lo dicen las propias empresas. En apenas cuatro meses, tras pasar por una academia y hacer el examen oficial -con parte física y teórica-, una persona puede lograr trabajo con bastante facilidad. Si además de la gorra quiere llevar un arma para servicios especiales, necesita obtener la licencia con otras dos pruebas que convoca la Guardia Civil.
Termino en el escritorio pero sigo mas abajo, en una nueva entrada. Un saludo