Los centros tendrán un sistema de acceso mediante tarjeta y el número de vigilantes se reducirá. Se monitorizará la calefacción y se instalarán lámparas de bajo consumo.
La Universidad de Zaragoza vuelve a hacer otro agujero en su cinturón. El restrictivo presupuesto por la falta de inversión pública ha obligado al Rectorado a implantar nuevas medidas de ajuste energético y a modernizar el sistema de seguridad de los campus para ahorrar hasta medio millón de euros al año.