El fuego abierto por los vigilantes ha logrado repeler las agresiones, pero también ha radicalizado la actitud que tendrán los somalíes si logran capturar un barco de bandera española.
Se cumplen quince meses de la liberación del Alakrana. El secuestro de este atunero vasco por parte de piratas somalíes no sólo puso en jaque al Ejecutivo de Zapatero, que se vio obligado a desembolsar 3,5 millones de euros para lograr su liberación (aunque nunca lo ha admitido). También obligó a tomar una medida que ahora puede convertirse en un arma de doble filo: la autorización para embarcar guardias armados (gestionados por la compañía Segur Ibérica) en los navíos que faenan en el Índico, un paso que ha radicalizado la actitud de estos delincuentes con la flota española.

