En un comunicado conjunto UGT y CCOO, dicen que: "Mientras se establezcan los servicios de seguridad simplemente bajo criterios económicos, estos hechos se volverán a repetir", y señalan como responsables de estas contrataciones precarias a los clientes, entre ellos a la propia administración (uno de los principales clientes de las empresas de seguridad) porque: " solicitan personal no armado y uno solo al tener menos coste, sin importarles el riesgo que corren tanto el trabajador como las instalaciones y personal objetos de la seguridad.".
Por su parte la CSI-CSIF, también responsabiliza a la Consejería de Seguridad Ciudadana diciendo: "no habría que lamentar este tipo de situaciones si los responsables políticos destinasen los presupuestos a cuestiones importantes para salvaguardar la vida de los melillenses en vez de adquirir más vehículos para la Policía Local o llevar a cabo otras actuaciones diferentes", y acusa a la Ciudad Autónoma de negligencia al ignorar los consejos del sindicato y la propia empresa de seguridad, respecto a las carencias en las medidas de seguridad en el centro donde trabajaba el Vigilante apuñalado.
La verdad es que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y tienen que ocurrir hechos como éste, para darnos cuenta de las condiciones en la que una gran mayoría de Vigilantes trabajamos. Espero que nuestro compañero de Melilla se mejore pronto y vuelva a su trabajo en las condiciones que realmente se merece.