Hoy, pasadas las 24 horas de encierro de los delegados de personal en sus respectivas empresas, me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que esta nueva medida de presión ha sido otro éxito rotundo de la Patronal.
Visto lo visto, sólo se me ocurre, desde la más absoluta desesperación, pedir a los sindicatos que forman la mesa negociadora del convenio: Por favor, no más encierros, no más concentraciones, no más convocatorias de huelga.
Cada nueva medida de presión contra la Patronal, se convierte en un ridículo cada vez más grande para los que la proponen, dejando de manifiesto una incapacidad total para la acción sindical.
Al final, lo que antes nos parecía poco menos que un insulto, como era la propuesta de convenio que hacía la Patronal a mediados del año pasado, de seguir así las cosas, acabaremos suplicando por ella.