
El martes de la semana pasada nos concentramos en la cochera de Tussam, en Sevilla, unas 40 o 50 personas para ser generosos. Allí pedimos obviedades, por ejemplo, si usted tiene un vigilante que en lugar de mirar las camaras, tratar bien a sus empleados, abrir la puerta, vigilar, tiene a uno que vende fruta fuera de la garita y su defensa osa tenerla en la mochila, por favor: Señor Director de Tussam, deje de hacer la vista gorda y readmita a nuestro compañero, ¿no es de lógica?, tu a quien contratarías para vigilar la entrada de la cochera de Tussam a un vendedor de frutas de los Palacios con uniforme o a un Vigilante de Seguridad con años de experiencia, sentido de clase, de compañerismo y que se lleva de escándalo con la plantilla?, el señor Director de Seguridad prefiere al vendedor de frutas. Sus razones tiene, puesto que el vendedor de frutas no solo es vendedor de frutas, es también testigo de la empresa en los juicios de despido de nuestro compañero y lamentamos que en su mano lo tenga en un futuro contra trabajadores de Tussam.